DESCOORDENADAS CARTOGRAFÍAS DEL NO LUGAR / Germán Arrubla

DESCOORDENADAS CARTOGRAFÍAS DEL NO LUGAR / Germán Arrubla

DESCOORDENADAS CARTOGRAFÍAS DEL NO LUGAR / Germán Arrubla

En distintos enfoques, el tiempo ha sido obsesión continua en la obra de Arrubla: con la recuperación de imágenes que no forman parte de la memoria colectiva o con la impronta que el deterioro y la intemperie dejan en super- cies y objetos, sus piezas son muchas veces el sedimento material de una inscripción, un fragmento, una huella o un residuo. Sus propuestas adquieren un signi cado adicional con esa textura de historia que a menudo las impreg- na, aun cuando no todos los relatos nos sean conocidos.

La persistencia de lo efímero es aquí una entidad: algo que, como espectro
o sombra, está presente en un lugar aun sin ocuparlo. Esta propuesta reú-
ne piezas en técnicas mixtas realizadas en los últimos años: con retículas de electro-malla soldada en alambre, de las usadas para estructurar muros de concreto o sus huellas de óxido impresas a presión sobre la tela, sitúa en
una suerte de plano cartesiano (o coordenadas x-y); ya sobre la super cie de algunos objetos capturada por contacto (como un sudario ‘non sancto’); o con la presencia misma de otros, dimensionada en una trama euclidiana que como la aplicación de una medida cautelar, las detiene también en el espacio. Se trata, en cierto modo, de mapas y texturas con particular atención por resquebrajaduras, drenajes y huecos: una metáfora impresa sobre una suerte de intento cartográ co (escala 1/1) para monumentos sin gloria.

De un lado, ‘frottages’ de la estatua del ex-Presidente José Ignacio de Már- quez, constitucionalista
de comienzos de la República, muy respetuoso de la estructura Jurídica del naciente Estado, la democracia y la ley, cuya e gie en bronce se encuentra en el Museo Nacional luego de ser, acaso elocuentemente, decapitada en medio de la toma y retoma del Palacio de Justicia en 1985); y, de otro, de los extra- ños montículos de baldosines multicolor que interrumpían la berma de la Av. Oriental en Medellín pretendiendo representar el Valle de Aburrá con bajos picos piramidales realizados en 2007, durante la Alcaldía de Sergio Fajardo, con la intención de conducir el paso peatonal por las esquinas establecidas

e impedir la presencia de habitantes de calle, que no obstante encontraron cobijo en las faldas de estas poco agraciadas montañas (recientemente susti-

tuidas por un corredor verde). Emilio Tarazona ,Agosto 2018

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